|
Situado en el centro-norte del país.
Limita al norte con el departamento de Rivera, al este con
el de Cerro Largo, al sur con el de Durazno, y al oeste con
los de Río Negro, Paysandú y Salto.
Ocupa parte de la penillanura y del escarpe y cuesta basáltica
de Haedo. De esta manera, el relieve viene determinado por
una serie de cuchillas, como la de Haedo, que constituye la
totalidad de su límite occidental, la cuchilla Coronilla
o Caraguatá, que conforma el límite oriental,
y otras cinco cuchillas de disposición transversal
a la de Haedo. A nivel hidrológico, todo el departamento
es tributario del río Negro, pues su densa red de drenaje
tiene multitud de arroyos que vierten directamente sus aguas
a este río, si bien gran parte de los cursos fluviales
de la entidad lo hacen a través de un gran afluente,
el río Tacuarembó. El clima es cálido
y lluvioso; lo primero no evita las heladas de componente
sureste, y lo segundo ocasiona importantes crecidas e inundaciones
del Tacuarembó. Al sur se extiende el gran conjunto
de embalses del Río Negro (Rincón del Bonete,
Rincón de Baygorria), por lo que este departamento,
junto a otros próximos, es de vital importancia para
la generación de energía hidroeléctrica.
La pradera herbácea es la formación dominante,
si bien la superficie forestal tiene cierta entidad y permite
la explotación maderera. En conjunto, la actividad
ganadera extensiva de bovinos, en forma de grandes explotaciones
denominadas 'estancias', es la base económica de la
región. La actividad agrícola está presente,
aunque con muy baja participación con respecto a otros
departamentos. Se cultiva maíz, girasol, tabaco, arroz,
boniato y mandioca, que son la base de su escasa industria
harinera, aceitera, tabacalera y maderera. Su capital es Tacuarembó,
antes llamada San Fructuoso, situada en un estratégico
cruce de rutas. Superficie, 15.438 km2.
|