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Situado en el centro del país,
que limita al norte con el departamento de Tacuarembó,
al este con los de Cerro Largo y Treinta y Tres, al sur con
los de Florida y Flores y al oeste con el de Río Negro.
Es un espacio acotado por dos cursos fluviales principales
que discurren en sentido este-oeste, ambos integrantes de
una única cuenca, la del río Negro; al norte
se extiende dicho río, con varias represas, y al sur
lo hace el Yi, afluente del anterior, con el que se encuentra
en el extremo occidental del departamento. Entre uno y otro
río, unas sierras graníticas, pertenecientes
a la cuchilla Grande, y que no se levantan más allá
de los 200 m de altitud, dividen ambos cursos fluviales.
En esta provincia confluyen tres unidades morfológicas:
el extremo meridional de la cuesta basáltica de Haedo,
la penillanura cristalina y la penillanura sedimentaria; tapizando
una u otra, las llanuras aluviales de los citados ríos.
Es un departamento de encuentro de los caracteres cristalinos
del macizo Brasileño y de la Llanura pampeana, de carácter
sedimentario. Por lo que se refiere a sus ríos, son
caudalosos y de regímenes pluviales, como corresponde
a un clima cálido con abundantes precipitaciones.
El departamento es agrícola y ganadero, y su
industria se basa en el procesado de los agropecuarios: carnes
congeladas, curtidos, lanas en bruto, lanas lavadas. Otro
elemento importante de este departamento central del país
es la presencia de embalses, imprescindibles desde el punto
de vista energético, en un país falto de petróleo
y carbón. Los más importantes represan las aguas
del río Negro: Rincón del Bonete, Rincón
de Baygorria (1960) y Del Palmar, que es el de mayor potencia
y entró en funcionamiento a comienzos de la década
de 1980. Sus principales centros urbanos son: Durazno, en
el sur; Carmen, en el sector serrano del departamento; San
Gregorio y Cerro Chato. Superficie, 11.643 km2.
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