BRIQUETAS
DE CARBON VEGETAL
El
transporte y el manipuleo del carbón vegetal produce carbonilla fina que
puede alcanzar el 10%, en peso, en la mejor de las circunstancias, y el 20% o
más, en el peor de los casos. Cuanto más el carbón vegetal
viene manipuleado y cuantas más son las etapas de transporte, tanta más
carbonilla será producida.
11.1 Propiedades
de la carbonilla
La
carbonilla fina tiene una pureza muy inferior a la del carbón vegetal en
pedazos. La carbonilla contiene, aparte del carbón vegetal, fragmentos,
arena mineral y arcilla, recogidos del suelo, y de la superficie de la madera
y corteza. La carbonilla pulverizada fina producida de la corteza, ramitas y hojas
tiene un contenido de ceniza mayor que el carbón vegetal normal de la madera.
La mayor parte de este material indeseado con alto contenido de cenizas, puede
ser separado tamizando la carbonilla y descartando el material de menor tamaño,
que pasa p. ej. la malla de 2 a 4 mm. Ente material fino puede aun contener más
del 50% de carbón vegetal según su grado de contaminación
pero, sin embargo, es difícil hallarle utilizaciones. El material retenido
sobre el tamiz consistirá mayormente en pedazos de buen carbón vegetal
y, una vez machacado, puede ser aglomerado. La carbonilla fina no puede ser quemada
con los sencillos métodos corrientes de quemar el carbón, por lo
que son más o menos invendibles. Pero si las carbonillas pudieran ser totalmente
usadas, la producción global del carbón vegetal aumentaría
de un 10 a 20%. El aglomerado en briqueta - o sea, convertir la carbonilla fina
en trozos de carbón - parece ser la contestación obvia. Desafortunadamente,
la experiencia ha demostrado hasta ahora que, si bien es técnicamente posible
hacer briquetas con carbonilla, los aspectos económicos generalmente no
favorecen, a menos que el precio del carbón en trozos sea muy alto y se
obtenga carbonilla a un costo muy bajo o regalado.
11.2
Métodos de aglomeración
Para
aglomerar en briquetas es necesario un adhesivo que se mezcle con la carbonilla,
una prensa para formar un bloque o briqueta que luego será pasado por un
horno de secado, para curarlo o asentarlo, evaporando el agua para que dicho bloque
resulte suficientemente resistente para ser usado en los mismos equipos de combustión
del pedazo normal de carbón vegetal.
El
carbón vegetal es un material que carece totalmente de plasticidad y necesita
por lo tanto del agregado de una substancia pegajosa o aglomerante para que se
pueda formar el bloque. El adhesivo deberá preferentemente ser combustible,
si bien puede adaptarse un adhesivo incombustible, efectivo a bajas concentraciones.
Se prefiere el almidón por ser combustible, si bien es comúnmente
caro. Son aptas las arcillas muy plásticas, siempre que no se las emplee
con más del 15%.
Han
sido empleados, también, el alquitrán y el betún de la destilación
de carbón o de las retortas de carbón vegetal para briquetas de
uso especial, pero tienen que ser carbonizados de nuevo, antes del empleo, para
poder aglomerar correctamente; resultan de buena calidad pero de producción
cara.
La
prensa para hacer las briquetas debe ser bien proyectada, de construcción
sólida y capaz de aglomerar la mezcla de carbón y adhesivo en forma
adecuada para su manipuleo durante el proceso del curado o secado. La producción
de briquetas debe justificar el costo de la inversión y del funcionamiento
de la máquina. Las máquinas para fabricar briquetas de carbón
vegetal son, por lo general, máquinas de precisión costosas, capaces
de una gran producción. Se han empleado prensas para hacer ladrillos, pero
parece que para este objeto no hay máquinas comercialmente efectivas a
un precio realmente bajo. El carbón vegetal es bastante abrasivo, por lo
que los equipos para separar la carbonilla, moler, mezclarla con adhesivo, aglomerar,
etc., deben ser resistentes al desgaste y bien diseñados
Como
se ha dicho, muchos son los adhesivos que se han ensayado, pero el almidón
es el más común y efectivo, siendo adecuado en alrededor del 4-8%,
amasando una pasta con agua caliente. Primero, la carbonilla se seca y se tamiza.
La carbonilla muy fina se rechaza y la grande se muele. Este polvo se mezcla con
la pasta de almidón pasándola a la prensa para el aglomerado. Las
briquetas se secan en un horno continuo a alrededor de 80° C. El almidón
se asienta con la pérdida del agua, ligando el carbón en trozos
que pueden ser manipuleados y quemados igual que el común pedazo de carbón
vegetal en hornillos o parrillas caseras. Por lo general las briquetas no son
aptas para el uso como carbón vegetal industrial en los altos hornos y
cúpulas de fundición, puesto que la adhesión se desintegra
al mínimo calentamiento. Por este motivo, para producir briquetas metalúrgicas
de carbón vegetal, con suficiente resistencia al desmenuzado, se necesitarán
bloques ligados con alquitrán o betún que serán luego carbonizados
en carboneras. El costo es demasiado elevado en la mayoría de los países,
como para que el proceso encuentre aplicación industrial.
Durante
su fabricación, para tener un producto más aceptable, pueden agregarse
substancias que ayuden la combustión de las briquetas, como ceras, nitrato
de sodio y otros. También, para reducir el costo de la briqueta, pueden
mezclarse con la carbonilla, arcilla como adhesivo, sílice y otros. Esto
por supuesto baja el valor calorífico y constituye una forma de adulteración
por la que el consumidor paga, si bien podría afirmarse que la combustión
mejora. Pero las briquetas bien hechas constituyen un producto aceptable y conveniente.
La virtual ausencia de material fino y polvo, y su uniformidad las hacen atractivas
para parrilladas. Cuando el mercado tiene altos precios se venden generalmente
a casi el mismo costo por kg que el carbón vegetal en trozos, y tienen
más o menos el mismo calor calorífico de un carbón vegetal
comercial con el 10-15% (de contenido de humedad.
Mayormente
en los países desarrollados se encuentran exitosas fabricaciones de briquetas.
Un ejemplo es la industria que se basa sobre la carbonización del aserrín
y corteza, en el sur de los EE.UU. de N.A. empleando hornos de fundición,
rotativos-múltiples, que producen quizás entre 20 Y 50 ton de carbonilla
fina por día. Este carbón vegetal, una vez aglomerado, destinado
a las parrilladas, puede venderse en los despachos al Por menor. Los gases del
horno se queman para producir vapor para fuerza eléctrica, transformando
por lo tanto el desperdicio de aserrín y corteza en dos productos útiles,
energía eléctrica y briquetas de carbón vegetal. Al mismo
tiempo se reducen al mínimo los problemas de la contaminación del
aire y de la eliminación de desperdicios.
11.3 Aspectos
económicas de la fabricación de briquetas
El
costo de la fabricación de briquetas depende fundamentalmente de tres factores:
el costo de la carbonilla fina entregada sobre la planta lista para ser procesada,
el costo del adhesivo y los costos de capital. Las carbonillas que normalmente
tienen poco valor, para justificar la inversión en una planta de briquetas
son tratadas con un valor cero. Ello sin embargo no es cierto porque para abastecer
la plancha con carbonilla desde su fuente, alta cercana, se gasta dinero. Si no
toda la carbonilla deriva de recuperaciones manejadas por la industria de briquetas,
se hallará que el precio de la carbonilla aumenta regularmente apenas las
briquetas aparecen en el mercado. El adhesivo preferido es el almidón,
que es un alimento que cuesta alrededor de diez o más veces el costa del
carbón vegetal bruto en trozos al costado del horno. Por lo tanto, ya que
se necesita agregar del 4 al 8% a la carbonilla, para hacer las briquetas de almidón
resulta ser un rubro muy importante de costo. Las fabricaciones exitosas de briquetas,
como las que funcionan en los Estados Unidos y en otros países desarrollados,
dependen de la coincidencia favorable de factores que generalmente no se presenta
en los países en vía de desarrollo, y que son:
- Un mercado
establecido para combustible casero tipo parrillada de alto precio.
- Capacidad
de producir carbonilla fina para briquetas a un costo muy bajo, cerca de los principales
mercados y en volúmenes estables durante todo el año.
- Un
volumen elevado de ventas apropiado para absorber la producción potencial
de la planta.
- Suficiente capital para buen equipo y mano de obra hábil
para el funcionamiento y la manutención.
- Un método adecuado
de mercadeo, empaque y de distribución que permita al producto alcanzar
adecuada penetración en el mercado a precios satisfactorios.
Se puede decir en general, y esto está respaldado por la falta de fabricación
exitosa en el mundo en desarrollo que, es mejor concentrar la atención
en la producción eficiente de carbón vegetal a partir de la leña
esforzándose en obtener el máximo rendimiento de la conversión
y una mínima generación de carbonilla, manipuleando correctamente
el producto. Además, la producción que usa sencillas carboneras
de ladrillo, pide pocas componentes de importación, mientras que las maquinarias
para hacer briquetas ron normalmente rubros importados costosos. Los costos de
capital se transforman en un drenaje de la rentabilidad, a menos que se pueda
mantener la planta de briquetas funcionando todo el año y en plena capacidad
de producción.
11.4 Fabricación
de briquetas como industria casera
No
hay duda que la carbonilla no usada es un desperdicio de recursos y un operador
despierto estará siempre en la búsqueda de una salida económico
para ella. Desafortunadamente, no hay medios sencillos, realmente satisfactorios
para fabricar briquetas en un nivel de pequeña industria. Se puede con
medios primitivos prensar la carbonilla mezclada con pasta de almidón o
arcilla en un molde y secarla. Se hacen estas tortas de carbón vegetal
en muchos países, pero su éxito depende de poner a disposición
de los hogares, carbonilla a precios muy bajos, lo que normalmente no es posible,
puesto que carbonilla se encuentra en cantidades sólo cerca de los centros
de producción y no en las ciudades donde se dispone, para obtener el producto
de la mano de obra familiar no pagada. Pero, a pesar de la dificultad, deben estudiarse
con cuidado este tipo de oportunidades, en el interés de la economía
energética nacional global.
11.5 Uso de carbonilla
sin aglomerar
La
carbonilla fina, cuándo es disponible en grandes cantidades, tiene empleos
industriales. Desafortunadamente, la actual falta de infraestructura industrial,
allí donde por lo general se fabrica el carbón vegetal en el mundo
en desarrollo, impide emplear la carbonilla de esta manera. Los principales usos
industriales de la carbonilla son como combustibles en las operaciones metalúrgica
y de calcinación. Por ejemplo, en la fabricación de hierro con carbón
vegetal, la carbonilla puede ser inyectada en la base del alto horno con la ráfaga
de aire.
Alrededor
del 5% del carbón vegetal total puede ser inyectado de esta manera. Los
altas hornos con carbón vegetal de Wundowie, Australia, podían de
esta manera usar toda su carbonilla. La carbonilla es excelente para la producción
de "sinter" o sea hierro fundido parcialmente reducido, para proporcionar
una ali- de gran calidad a los altos hornos. Se trata de una de las mejores maneras
de usar la carbonilla, ya que la cantidad que puede emplearse no está limitada
a un porcentaje del total, como es el caso de la inyección en la base del
alto horno (1, 22). La sinderización con carbonilla se hace en Argentina
y en Brasil. Carbón pulverizado fino y en pedazos puede quemarse en los
hornos rotativos que producen cemento calcinado y bauxita de calcio. Estas plantas
de cemento que operan en Kenia y en Guyana están experimentando carbonilla
pulverizada para la calcinación de la bauxita.
A
pesar de estas posibilidades, queda el hecho que, para el típico productor
de carbón vegetal, es mejor limitar la producción de carbonilla
a un mínimo, ajustándose a buenas técnicas de producción
de carbón vegetal, más que en invertir dinero en una producción
marginalmente económica de madera de plantaciones o de bosques naturales,
y de usar esta madera para ampliar la producción rentable de carbón
vegetal.