La
biomasa
La
energía del sol es utilizada por las plantas para sintetizar la materia orgánica
mediante el proceso de fotosíntesis. Esta materia orgánica es incorporada y transformada
por el reino animal, incluido el hombre. El hombre, además, la transforma por
procedimientos artificiales para obtener bienes de consumo. Todo este proceso
da lugar a elementos utilizables directamente, pero también a subproductos que
tienen la posibilidad de encontrar aplicación en el campo energético. |
UTILIZACIÓN
DE LA BIOMASA
Bosques:
La única biomasa explotada actualmente para fines energéticos
es la de los bosques. No obstante, el recurso sistemático de la biomasa de los
bosques para cubrir la demanda energética sólo puede constituir una opción razonable
en países donde la densidad territorial de dicha demanda es muy baja, así como
también la de la población (Tercer mundo). En España (por lo demás país deficitario
de madera) sólo es razonable contemplar el aprovechamiento energético de la corta
y saca y de la limpia de las explotaciones forestales (leña, ramaje, follaje,
etc.), así como de los residuos de la industria de la madera. En este sentido,
la oferta energética subyacente a las leñas ha sido evaluada en 2.500.000 tep,
partiendo de la base de que la producción de leña (siempre en España) en t/ha
es aproximadamente igual a la cuarta parte de la cifra correspondiente al crecimiento
anual de madera, en m3/ha.
Residuos
agrícolas y deyecciones y camas de ganado:
Estos
constituyen otra fuente importante de bioenergía, aunque no siempre sea razonable
darles este tipo de utilidad. En España sólo parece recomendable el uso a tal
fin de la paja de los cereales en los casos en que el retirarla del campo no afecte
apreciablemente a la fertilidad del suelo, y de las deyecciones y camas del ganado
cuando el no utilizarlas sistemáticamente como estiércol no perjudique las productividades
agrícolas. Siguiendo este criterio, en España se ha evaluado una hipotética oferta
energética de 3.700.000 tep procedentes de paja de cereales.
Cultivos
energético:
Es
muy discutida la conveniencia de los cultivos o plantaciones con fines energéticos,
no sólo por su rentabilidad en sí mismos, sino también por la competencia que
ejercerían con la producción de alimentos y otros productos necesarios (madera,
etc.). Las dudas aumentan en el caso de las regiones templadas, donde la asimilación
fotosintética es inferior a la que se produce en zonas tropicales. Así y todo,
en España se ha estudiado de modo especial la posibilidad de ciertos cultivos
energéticos, especialmente sorgo dulce y caña de azúcar, en ciertas regiones de
Andalucía, donde ya hay tradición en el cultivo de estas plantas de elevada asimilación
fotosintética. No obstante, el problema de la competencia entre los cultivos clásicos
y los cultivos energéticos no se plantearía en el caso de otro tipo de cultivo
energético: los cultivos acuáticos. Una planta acuática particularmente interesante
desde el punto de vista energético sería el jacinto de agua, que posee una de
las productividades de biomasa más elevadas del reino vegetal (un centenar de
toneladas de materia seca por hectárea y por año). Podría recurrirse también a
ciertas algas microscópicas (microfitos), que tendrían la ventaja de permitir
un cultivo continuo. Así, el alga unicelular Botryococcus braunii, en relación
a su peso, produce directamente importantes cantidades de hidrocarburos.
METODOS
DE CONVERSIÓN
DE LA BIOMASA EN ENERGÍA
Aparte
del caso excepcional de Brotryococcus braunii, que produciría directamente
petróleo, la utilización práctica de las diferentes formas de biomasa requiere
unas técnicas de conversión.
Métodos
termoquímicos:
Estos métodos se basan en
la utilización del calor como fuente de transformación de la biomasa. Están bien
adaptados al caso de la biomasa seca, y, en particular, a los de la paja y de
la madera.
La combustión: Es la oxidación completa de la biomasa por
el oxígeno del aire, libera simplemente agua y gas carbónico, y puede servir para
la calefacción doméstica y para la producción de calor industrial.
La
pirólisis: Es la combustión incompleta de la biomasa en ausencia de oxígeno,
a unos 500 ºC, se utiliza desde hace mucho tiempo para producir carbón vegetal.
Aparte de esté. la pirólisis lleva a la liberación de un gas pobre, mezcla de
monoxido y dioxido de carbono, de hidrógeno y de hidrocarburos ligeros. Este gas
de debil poder calorifico, puede servir para accionar motores diesel, o para producir
electricidad, o para mover vehículos. Una variante de la pirólisis, llamada pirólisis
flash, lleva a 1000ºC en menos de un segundo, tiene la ventaja de asegurar una
gasificación casi total de la biomasa. De todas formas, la gasificación total
puede obtenerse mediante una oxidación parcial de los productos no gaseosos de
la pirólisis. las instalaciones en las que se realizan la pirólisis y la gasificación
de la biomasa reciben el nombre de gasógenos. El gas pobre producido puede utilizarse
directamente como se indica antes, o bien servir de base para la síntesis de un
alcohol muy importante, el metanol, que podría sustituir las gasolinas para la
alimentación de los motores de explosión (carburol).
Métodos
biológicos:
La fermentación alcohólica es
una técnica empleada desde muy antiguo con los azúcares, que puede utilizarse
también con la celulosa y el almidón, a condición de realizar una hidrólisis previa
(en medio ácido) de estas dos sustancias. Pero la destilación, que permite obtener
alcohol etílico prácticamente anhídrido, es una operación muy costosa en energía.
En estas condiciones, la transformación líe la biomasa en etanol y después la
utilización de este alcohol en motores de explosión, tienen un balance energético
global dudoso. A pesar de esta reserva, ciertos países (Brasil, E.U.A.) tienen
importantes proyectos de producción de etanol a partir de la biomasa con un objetivo
energético (propulsión de vehículos; cuando el alcohol es puro o mezclado con
gasolina, el carburante recibe el nombre de gasohol).
La fermentación metánica
es la digestión anaerobia de la biomasa por bacterias. Es idónea para la transformación
de la biomasa húmeda (más del 75 % de humedad relativa). En los fermentadores,
o digestores, la celulosa es esencialmente la sustancia que se degrada en un gas,
que contiene alrededor de 60 % de metano y 40 % de gas carbónico. El problema
principal consiste en la necesidad de calentar el equipo, para mantenerlo a la
temperatura óptima de 30-35ºC. No obstante, el empleo de digestores es un camino
prometedor hacia la autonomía energética de las explotaciones agrícolas, por recuperación
de las deyecciones y camas del ganado. Además, es una técnica de gran interés
para los países en vías de desarrollo. Así, millones de digestores ya son utilizados
por familias campesinas chinas.
LUGAR
DE LA BIOMASA
ENTRE LAS FUENTES DE ENERGÍA
Al
contrario de las energías extraídas de la tanatomasa (carbón; petróleo), la energía
derivada de la biomasa es renovable indefinidamente. Al contrario de las energías
eólica y solar, la de la biomasa es fácil de almacenar. En cambio, opera con enormes
volúmenes combustibles que hacen su transporte oneroso y constituyen un argumento
en favor de una utilización local y sobre todo rural. Su rendimiento, expresado
en relación a la energía solar incidente sobre las mismas superficies, es muy
débil (0,5 % a 4 %, contra 10 % a 30 % para las pilas solares fotovoltaicas),
pero las suerficies terrestres y acuaticas, de que pueden disponer no tienen comparación
con las que pueden cudrir, por ejemplo, los captadores solares.